21 gramos
Segunda película del director Alejandro González Iñárritu, quien iniciara su exitosa carrera con la cinta Amores Perros, y que regresa con 21 gramos, una producción hablada en inglés y filmada en Estados Unidos.

El cineasta mexicano logró una historia fascinante por su mezcla de realismo, complejidad visual y temas poderosos. La historia se centra en tres personajes: un profesor universitario que se está muriendo (Sean Penn), una madre joven (Naomi Watts) y un ex convicto (Benicio Del Toro), quienes se relacionan después de un trágico accidente de tráfico.
¿Por qué el título de 21 Gramos? Se nos dice con poesía: “Porque es el peso que perdemos cuando morimos, el peso de 5 monedas de cinco centavos, el peso de un colibrí, de una barra de chocolate, y por supuesto el peso del alma humana”. Cualquiera que va a ver la cinta pensaría que son 21 gramos de cocaína.
La sorpresa más agradable de la cinta (al menos para el público valenciano) es escuchar unos versos del poeta venezolano Eugenio Montejo ( ‘La tierra giró para acercarnos’) en la voz de Sean Penn.
La tierra giró para acercarnos
La tierra giró para acercarnos
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño
como fue escrito en el Simposio.
Pasaron noches, nieves y solsticios;
pasó el tiempo en minutos y milenios.
Una carreta que iba para Nínive
llegó a Nebraska.
Un gallo cantó lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.
La tierra giró musicalmente
llevándonos a bordo;
no cesó de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.
21 gramos se convierte rápidamente en un “fenómeno”, tal como pasó con la cinta anterior de González-Iñárritu Amores perros, que logró conectar rápidamente con el público joven por su lenguaje visual. El otro factor determinante fue la música, todos recordamos el gran éxito de la banda sonora producida por Gustavo Santaolalla que incluía a gente como Julieta Venegas, Control Machete, Nacha Pop, Ely Guerra o Café Tacuba. Para este filme González-Iñárritu contó de nuevo con la producción de Santaolalla, lo que permite que en la peli se escuchen temas del grupo de rock mexicano ‘Ozomatli’ [‘Cumbia de los muertos’], Ann Sexton [‘You`re losing me’] y al final, en el cierre memorable Dave Mathews [‘Some devil’]. Son muchas las webs que contienen información de los “21 gramos” y en muchas de ellas aparecen preguntas relacionadas con el poema de Montejo. Para todos aquellos que buscan conocer algo más de Eugenio Montero les damos unos pocos datos.
Eugenio Montejo, nació en Caracas, Venezuela en 1938, reivindica para la poesía latinoamericana la abolición de las fronteras políticas. Aunque nació en Caracas, pertenece de corazón a Valencia porque su familia se arraigó en esta ciudad y toda su obra poética se baña de esa nostalgia rural que le inspira la región. Por ejemplo, Güigüe, pueblito de las cercanías de Valencia, canta en un hermoso poema “Güigüe l9l8″.
Montejo ha dedicado también buena parte de su tiempo a reflexionar sobre la propia escritura y su labor crítica se materializa en libros de ensayo como La ventana oblicua (1974) y El taller blanco (1983). Antologías de su obra poética han aparecido en México, Bogotá, Porto Alegre (Brasil) y Caracas. Ha sido representante de Monte Ávila Editores en Buenos Aires y consejero para asuntos culturales de la Embajada de Venezuela en Portugal.
En una entrevista realizada por Miguel Szinetar para el diario El Nacional se puede leer:
“Pero hay una experiencia en mi vida, (…) de la cual depende mi disciplina como poeta, y es que mi padre era panadero. Tenía una panadería en los años que yo nazco. El aprendió su panadería en los viejos talleres de Valencia, donde se entraba barriendo y se sale a los cuatro o cinco años, como maestro. A mí me precede una hermana y me siguen dos hermanas. Eso hace de mi casa un mundo femenino. El mundo masculino es mi padre y los panaderos. Ahí capto yo, muy temprano, la importancia de la panadería para el mundo… Y no solamente para la gente común y corriente, que está sana, sino por el pan de los hospitales, de los enfermos, de los ancianos, de los orfelinatos. Todo eso, muy tempranamente, lo voy asimilando, y eso queda tan hondamente grabado en mí, que cuando llego a París, a finales de los sesenta, y veo que está cayendo nieve (…) lo que hice fue reconocer la harina con la que yo jugaba en la panadería de mi padre (…) “
En el año 1971 participa en la fundación de la revista “Poesía” junto a los poetas Alejandro Oliveros, Reynaldo Pérez Só y Teófilo Tortolero que es editada por la Universidad de Carabobo.
Los valencianos tienen una razón más para ver 21 gramos.










