Dhameliz Díaz: “Soy una periodista impresa prestada a la televisión”
Esta valerosa valenciana además de ser una reconocida periodista es deportista, músico y madre. Confiesa haber sido de niña una “gordita” que se sentía el patito feo de su familia. Pero, con el paso del tiempo y como reza el cuento infantil este patito se convirtió en un cisne que ha pasado por la prensa, radio y televisión dejando una huella imborrable que la hace punto de referencia al momento de hablar de periodismo en Carabobo y Venezuela.

En la vida son muchas las oportunidades que se nos presentan para seguir en un camino. Algunas veces podemos escoger lo que parece ser la mejor opción y correr el riesgo de arrepentirnos de nuestra decisión. O tomar el camino que nos dicta el alma sin reparar en los que nos dicen los demás. Tal el es caso de la periodista Dhameliz Díaz, una mujer que decidió estudiar el periodismo a pesar de lo que le decían: ¿periodismo? ¿Y para que sirve eso? Tomó el camino que le pedía su instinto y al que la empujó, sin imaginárselo, su profesor de química: Raúl Montenegro. Quien le dijo “lo importante es que cualquier actividad o profesión que escojas la hagas bien” un consejo que según ella misma dice “le dio un confort muy grande”.
Dhameliz Díaz es una mujer que viene de una familia humilde pero “muy rica espiritualmente”. La mayor de 3 hermanas y de signo géminis confiesa haber sido una niña “gordita” que se sentía el patito feo de su familia. Pero que a pesar de esto mostró un gran interés por la natación, deporte en el que llegó a ser campeona infantil. A la par de esto desarrolló sus cualidades artísticas aprendiendo a tocar cuatro, guitarra y piano. Razón por la que en su colegio siempre era la elegida para cerrar los actos culturales con una interpretación musical.
De esta etapa recuerda con especial interés una ocasión en la que tenía que realizar una interpretación a cuatro manos en el piano y se puso a llorar de los nervios por un miedo escénico que afirma poseer hoy en día. “Aunque la gente no lo crea aún tengo ese miedo escénico y cuando hago los programas de televisión me da mucho susto, quizás el que sea en un espacio cerrado con mi invitado y el que yo me concentro me protege, en los espacios abiertos se me pone la cosa más complicada”.
Su interés por el periodismo le viene desde que tenía 14 o 15 años y descubría su pasión por escribir. Aunque al principio se vio tentada por la filosofía y el arte fue el hecho de tener familiares periodistas lo que la llevó a considerar esta carrera que le pareció “bastante importante”. Comenzó sus estudios universitarios en la Universidad Central de Venezuela y asevera que su primer año fue bastante difícil porque su profesora de periodismo informativo, Ángela Zago, obligaba a los alumnos a hacer recorridos por los barrios y las morgues para que relacionaran la información hacia los sucesos. Para entonces ya Dhameliz se había casado y estaba embarazada de su primer hijo por lo que todo era mucho más complicado. No obstante, ella pudo terminar satisfactoriamente su carrera y comenzar su rol de madre.
De aquella época de estudiante recuerda la ocasión en la que entrevistó a Elisa Lerner, una reconocida escritora venezolana quien le dijo que “hacer periodismo es una forma de hacer literatura”. Desde entonces ese fue el enfoque que dio a su carrera. Tanto así que posee en su haber textos cortos que “no son poesías” pero que van relatando episodios de su vida desde que estaba cursando el bachillerato.
Comienza una carrera
Para cuando Díaz finaliza sus estudios se regresa a la ciudad de Valencia y comienza su experiencia en el área laboral. La primera de ellas tiene lugar en el diario de los tribunales, aunque su verdadero comienzo lo tiene, según su opinión, de la mano del señor Salvador Castillo en el diario “El Carabobeño”. “Al principio fui reportera, pero eso no era lo mío”. Razón esta por la que decide abandonar el trabajo para dedicarse a un trabajo en una institución. El Señor Castillo no le aceptó la renuncia y le dijo “tú no vas a aguantar una semana en ese trabajo” por lo que hizo lo que acostumbraba a hacer cuando no estaba de acuerdo con una renuncia: engavetarla.
Y casi como un decreto Dhameliz Díaz regresó a los quince días a “El Carabobeño” con una propuesta: “yo no quiero hacer reportajes, quiero hacer entrevistas”. Fue así como empezó a desarrollar una serie de entrevistas “me recuerdo de unas que están en un libro que se llama testimonios de una vocación que se trataban de las tres marías, los índices académicos de los estudiantes, el problema de los tribunales y la administración de justicia. Temas investigados a fondo. Además de reportajes sobre el día de la madre, con una particular manera de enfocar los temas. Yo le agradezco mucho y soy la periodista que soy gracias a la confianza del señor Salvador Castillo hoy jefe de redacción del Carabobeño que tuvo no solo la visión de no aceptar una decisión que en ese momento seguramente me iba a cerrar las puertas del periodismo y de llegar a ser la periodista que yo soy hoy, además él personalmente corregía los textos, a pesar del dogmatismo que existía, hace 20 años, para decir las cosas de una forma diferente, él me apoyó cuidando la forma del lenguaje, cultivando un estilo propio siempre bajo la tutela del maestro Salvador Castillo”.
Su incursión en la televisión fue gracias a su amigo el periodista Edgar Ochoa Lazo, que para aquel entonces fungía de corresponsal de Radio Caracas Televisión en Carabobo. A Ochoa le asignaban desde Caracas las pautas que debía cumplir a lo largo y ancho de la región pero, a la par de esto también le asignaron realizar las notas de variedades de un programa llamado “Fantástico”. En vista de que él no quería hacer estas notas le pide a Dhameliz que las realice por él. De esta forma se fue dando a conocer en la TV y gracias a un reportaje que realizó sobre el Lago de Valencia que gustó mucho en Caracas decidieron comenzar a pautarla desde allá. Recuerda que le decían: “dile a la muchacha del Lago de Valencia que haga tal pauta”.
El tiempo corría y Dhameliz Díaz seguía su carrera en el periódico y haciendo estos pequeños trabajos especiales para Radio Caracas, pero un día decide llevar una propuesta al canal para realizar unos programas especiales que salieran en el noticiero, donde se le diera mayor importancia a la región central del país. La cita era con Eladio Lares, quien para aquel entonces era el Director de Información del canal. No obstante, y para su sorpresa fue a ella a quien el Doctor Lares hizo un ofrecimiento: “tú me vas a hacer un favor a mí, Nelson Bocaranda sale el 17 de diciembre de vacaciones, ¿por qué tu no me haces esa vacaciones del mediodía?”.

Este fue un gran cambio para la vida de esta periodista. El lunes siguiente a las once de la mañana ya estaba en el canal preparándose para su primera entrevista. “El doctor Lares buscó entrevistados que eran amigos de la casa y que podían quizás someterse a la prueba de que yo me fuera acoplando… esa primera entrevista fue con David Morales Bello y yo le agradezco mucho, aunque después fue desacreditado. Hubo siempre respeto, no como ahora que a los políticos cuando le hacen preguntas difíciles te descalifican, te gritan o te dicen es que tú eres golpista, tú tienes mordaza, que respondes a los intereses de los medios. Siempre me trató con respeto, a pesar de las preguntas que le hiciera porque nunca he sido una periodista complaciente”.
Y ese perfil profesional es el que hizo que se ganara la confianza de sus jefes. Incluso el mismo Marcel Granier bajó desde su oficina a darle su apoyo y eso hizo que se sintiera muy bien “sentí que estaba en una empresa que me apoyaba, aunque fuera en diciembre que los ratings son más bajos, supieron cómo hacer las cosas”.
Finalizado este periodo y a causa de la salida de una periodista, ancla del noticiero, se incorpora Dhameliz Díaz al equipo del noticiero de Radio Caracas Televisión. Mientras estuvo en el horario del mediodía se dispuso a viajar diariamente de Valencia a Caracas, pero con el tiempo y en vista de que el compromiso adquirido con el canal era mayor decide irse a vivir a Caracas. Casi a la par de esto funda en Valencia “La revista del Domingo” del diario “Notitarde”. Con esto toda su rutina se revirtió, ahora vivía en Caracas y debía venir a Valencia los viernes para pautar a los periodistas de la revista. Además, debía preparar su ya famosa entrevista “Confesiones con Dhameliz Díaz” que había comenzado a salir en el “Notitarde”. Así duró como 4 años. “Yo me traje a una muchacha de Caracas llamada Alicia Monsalve y tenía un equipo bien consolidado en la revista de la que era la coordinadora. Ese es uno de mis orgullos: la revista. Durante un tiempo más hice las “Confesiones” pero no me dio más chance por lo que me quedé solamente con RCTV”
“En la TV dure como 15 años, 12 años con RCTV y luego hice un programa como producción independiente que se llamaba “Tierra Adentro” con la que viajé por 7 estados. El programa destacaba los valores de Venezuela, yo contaba el país a través de su gente. Duré 22 días en el Amazonas donde me picó una mosquita que tenía un gusano y estuve hospitalizada… me ha pasado cualquier cantidad de cosas pero conocí unas cosas maravillosas”
“También estuve en el límite fronterizo entre Venezuela, Colombia y Brasil en el Río negro. Allí conocí a Catalina Cadenas en una entrevista que escribí y que salía en Estampa los domingos y se llamaba igual al programa. Esta señora izaba la bandera de Venezuela a las 6 de la mañana y la bajaba a las 6 de la tarde. Era una señora tan pobre y nos recibía con aquel cariño, en medio de una inundación a su conuco y allí yo aprendí tantas cosas de la vida.
Tenemos demasiados apegos y hay gente que no los tiene y viven tan felices, con una vida simple que ni siquiera se estaba quejando de que había perdido su plantación de yuca con la que hacia el casabe… y uno que se queja de todo. Fue impresionante ver el desarrollo de Brasil que tiene una ciudad amurallada porque ellos tienen como una especie de fuerte. Mientras nosotros tenemos en “San Simón de Cocuy” a nuestros soldaditos… el mayor era de 27 años, pasando trabajo porque a veces no les llega la comida, presos entre unas bardas, en cambio en el lado de Brasil hay teléfonos, escuelas, hospitales… la señora Canales me dijo que a los pobres muchachos no les llegaba nada que por favor hiciera llegar esas necesidades a Caracas…y en Colombia se observaba un desarrollo turístico inmenso… uno piensa qué estamos haciendo nosotros. Allí aprendí sobre la Piedra del Cocuy, la leyenda indígena.
En esta etapa conocí tantas historias y la riqueza de este país, que hay que conocer a Venezuela mucho más allá de Caracas porque Venezuela es mucho más de lo que pasa en la capital. La nacionalidad se lleva en lo que es un andino, el oriental, un hombre de la selva y yo era la intermediaria para conocer a este país. Para conocer a ese país que llevamos en la sangre”.
Periodismo en tiempos de crisis
Ser periodista es una profesión que requiere de un alto compromiso social y sobretodo en estos tiempos en los que el país está tan convulsionado y dividido. Por esta razón la figura del periodista tiene un valor importantísimo dentro de la historia contemporánea. “Yo creo que cumplo una labor bien importante de ser una luchadora social, trato de transmitir información pero en el sentido del conocimiento, de ofrecer una información que permita a cada oyente, a cada televidente, a quien me lee que tenga versiones y puedan formar su propia historia. Yo no quiero influenciar para determinar que la gente piense de un modo, sino propiciar muchas visiones para que cada persona haga su propia historia a nivel de conciencia”.
“En algunos casos me gusta pellizcarle la conciencia a la gente para moverlos y que salgan de la indiferencia… nosotros somos protagonistas de esta historia y no podemos delegar en más nadie la posición del país. Si nosotros no participamos en esa posición, hay líderes que pueden facilitar pero somos nosotros los que queremos que se diga y como queremos que se escriba la historia, que tengamos dificultades, menos dificultades, más obstáculos, a lo mejor existe mayor represión, a lo mejor hay violencia de todos modos dependerá de lo que tú estés dispuesto a dar de lo que cada uno esté dispuesto a sacrificar de lo que yo esté dispuesta para tener ese país que yo me imagino que es posible y que va a ser la herencia que le voy a dejar a mis hijos y mientras pueda seguiré en esta lucha”.
Le dice a todos aquellos que deseen incursionar en el periodismo que no pierdan el norte del verdadero objetivo de ser comunicador social, que no se dejen llevar por esa ilusión de salir en televisión y creer que van a llegar a ser artistas con esta profesión “no perder jamás el foco, que si estás en televisión y te reconoce el público no te vanaglories, porque lo importante es lo que me dijo Salvador Castillo hace 25 años: lo que vale es la negrita de 9 puntos que dice tu nombre”.
El futuro
Para una mujer que siempre ha estado tan vinculada al trabajo el deseo más anhelado es tener mayor tiempo para ella y su familia. Aunque siempre ha buscado tener ese espacio de tiempo para sorprenderla. Hasta hoy no se ha planteado el retirarse por completo del mudo laboral. Quiere hacerlo parcialmente, quizás una menor presencia física, coordinando un equipo, de una de las actividades que más le gusta hacer.
Para quien se define a si misma como una mujer tremendamente espiritual, leal, romántica, familiar, amiga de mis amigos, una madre muy creativa, dura a veces, quien se exige mucho a si misma, no soporta la mentira y afirma tener un buen olfato para captarla; aún queda mucho camino por recorrer. Se imagina descansando en una casa cerca de la playa, preferiblemente en la península de Araya que es un lugar con el que siente una conexión muy fuerte, en especial con el Castillo “Santiago de León de los Caballeros”.
En cuanto a sus proyectos desea dedicarse a escribir. “Cada día para mi es un aprendizaje una oportunidad de conectarme con la gente, escribir, escribir es para mi un pasión, es la esencia de mi vida y como yo digo soy una periodista impresa prestada a la televisión”.
“He pensando en hacer guiones para novelas, televisión, hacer un libro propio, y sé que eso requiere que tenga cierta distancia del diarismo”.
“Yo nunca tuve limitaciones de ningún tipo al momento de hacer mi trabajo en todos los lugres que he trabajado. En la TV es más fácil porque es el lenguaje del alma. La radio requiere de mucha inteligencia para hacer las preguntas porque es con la palabra, más complicado es el medio impreso porque tienes que describir a través del blanco y negro por ser, como decía Marshall Mc Lujan: un medio frío. Tienes que hacer que las personas se imaginen y entiendan todo lo que tú le quieres decir”.










