¿Simón Bolívar muere de tuberculosis?


Una de los grandes misterios se relaciona con la muerte de Simón Bolívar… Los médicos actuales quizá por lealtad profesional repiten lo aseverado por sus anteriores colegas: “Bolívar muere de Tuberculosis” en Santa Marta el 17 de Diciembre de 1830… Pero de los informes finales del médico Alejandro Próspero Reverend, no queda muy claro la causa del fallecimiento, según se desprende de sus escritos en su Diario Observaciones Médicas y Autopsia.

“Debo confesar que afecciones morales vivas y punzantes como debían ser las que afligían continuamente el alma del General, contribuyeron poderosamente a imprimir en la enfermedad un carácter de rapidez de su desarrollo, y de gravedad en las complicaciones, que hicieron infructuosos los socorros del arte de la medicina… El sepulcro estaba abierto aguardando la ilustre víctima, y hubiera sido necesario haber un milagro para impedirle descender a él”.

Diecisiete años después, en 1847, Reverend es invitado por Guzmán Blanco a venir a Venezuela… El ilustre galeno acepta la invitación del presidente Guzmán, y en el mes de marzo de ese año, ya Reverend se halla en Caracas, donde es recibido en un acto diplomático de gran pomposidad, donde se presenta ante el público asistente con estas palabras:

“Tuve la gloria de asistir como médico a aquel Grande Hombre, en la enfermedad que arrebató su preciosa existencia, hasta que exhaló el último suspiro”.

Agradecido por los gestos de aprecio, para quien fuera el médico de cabecera del Libertador, y quien lo acompañó en su último aliento de vida, el día 27 del mismo mes de marzo, y luego de recibir el diploma de “Ilustre Prócer de la Independencia Suramericana”, Reverend hace llegar al general Guzmán una prenda inestimable que nadie conocía y que el galeno calló por 17 años…

¿Cuál era ese objeto que guardó celosamente el médico?

Nada más y nada menos, que un minúsculo cofre de oro semi-oval, de menos de unos 5 cms de diámetro, sin ningún tipo de decorado, que prácticamente pasa desapercibido, pero que en su interior se encuentra un tesoro invalorable:
“Un pequeño cálculo extraído de uno de los pulmones del ibertador, durante la autopsia hecha de su cadáver”

Al respecto escribió Reverend:
“Al visitar la ciudad natal del Libertador Simón Bolívar… y hallándome en edad muy avanzada, debo desprenderme de una prenda de inestimable aprecio que poseo, para presentarla al Gobierno de esta República, única llamada a reservarla después de mis días. Esta prenda es una concreción fosfática calcárea, hallada por mí en uno de los pulmones del Libertador al verificar la autopsia de su cadáver”

Por 157 años poco a nada se supo del destino de este inestimable valor dejado en Caracas, por quién fuera el médico de Simón Bolívar en sus últimos 17 días de vida… Poco o nada se escribió sobre esta pieza… y prácticamente nadie se preocupó por conocer su destino..!

VEINTE AÑOS DE BÚSQUEDA

En las oportunidades en que yo hacía mención del cofre de oro, se me informaba que ello: si no era una tergiversación de los hechos históricos, quizás formaba parte de la colección personal bolivariana de la familia de Guzmán Blanco en París, que como se sabe, junto con la familia Boulton en Venezuela, poseen la mayor cantidad de objetos personales de Bolívar, a nadie le interesaba el destino de la referida pieza… y así me sucedió por veinte años. En lo personal y en mi afán de ubicar afanosamente esta pieza invalorable, nadie conocía de su paradero, y era la respuesta que recibía cada vez que intentaba ubicarla en algún recinto bolivariano.

Recuerdo que cuando lo pregunté en la Quinta de Bolívar en Bogotá, el encargado me señaló: “Es otro de los mitos que se han escrito de Bolívar, ya que ello no está descrito en la autopsia”. Pero hace dos días fui gratamente sorprendido, cuando Erika Mora Ramírez me llamó por teléfono para informarme:
“Ciertamente, señor Mier, el estuche se encuentra aquí… en los depósitos olvidados del Museo”.

A 174 AÑOS DE SU MUERTE

La Concreción Calcárea hallada en un pulmón del Libertador, es la prueba de que Bolívar padecía de tuberculosis desde su niñez, enfermedad común de la época, que hacía inmune a los habitantes de estas tierras americanas, puesto que una Concreción Calcárea de ese tamaño, sólo se desarrolla en el organismo luego de décadas de padecimiento.

La tuberculosis era una enfermedad endémica en la familia “Bolívar”, ya que sus padres sufrieron la tisis que se conocía por el “vómito negro”. Es por consiguiente improbable que Bolívar haya desarrollado la enfermedad en los últimos meses de su vida, como lo aseguran los médicos que han estudiado la muerte del Libertado.

Por el contrario, el bacilo asesino engendraba la enfermedad mortal en los europeos, cuyos organismos no estaban adaptados a las condiciones climatológicas americanas, y por lo tanto sus cuerpos no contenían los refuerzos antivirales para contrarrestar la enfermedad infecciosa y aguda producida por el “Bacilo Mycobacterium Tuberculosis”, cuando se desarrollaba la enfermedad, en una época donde no se conocía la farmacología de los antibióticos. Sin embargo, en la sangre de Bolívar se hallaban los anticuerpos que lo hacían inmune a un desarrollo mortal de la tuberculosis, por herencia genética de sus padres, y como en efecto lo señaló el Dr. Reverend en su “Informe de Autopsia”, al señalar que sus pulmones no presentaban la necrosis degenerativa propia de la afección tuberculosas en su etapa terminal que tiñe los pulmones de negro:

Reverend: “Debo confesar que afecciones morales vivas y punzantes como debían ser las que afligían continuamente el alma del General, contribuyeron poderosamente a imprimir en la enfermedad un carácter de rapidez de su desarrollo, y de gravedad en las complicaciones, que hicieron infructuosos los socorros del arte de la medicina… El sepulcro estaba abierto aguardando la ilustre víctima, y hubiera sido necesario haber un milagro para impedirle descender a él”

Hoy la Concreción Calcárea está expuesta en la “SALA BOLÍVAR” que magistralmente preparó Erika Mora Ramírez en el Museo Bolivariano de Caracas, junto con una colección invalorable que rememora la presencia del Padre de la Patria en el ambiente que se respira:

- 81 cuadros del rostro de Bolívar, representados en 10 iconografías peruanas, 40 iconografías colombianas y 31 selecciones variadas.
- Al centro del salón, se habilitó una caja de cristal que conserva objetos personales del Libertador, donde destacan: un estuche de campaña con peine de carey y tijeras de metal en excelente conservación… un diploma que contiene sus cabellos, pequeños restos óseos que quedaron en el ataúd, e hilos de su uniforme militar, objetos que fueron extraídos cuando sus restos llegaron a Caracas… una exquisita copa de cristal de uso personal con un magnifico grabado de su rostro… medallas… una caja de vidrio con sus cabellos… una funda tejida para objetos personales… y la culminación de 20 años de búsqueda: el estuche de oro que contiene la pequeña Concreción Calcárea.

Extracto del texto publicado en la web Simon-bolivar.org titulado "LA PRUEBA DE UNA HIPÓTESIS QUE SUBLIMIZA LA MUERTE DE SIMÓN BOLÍVAR" por Jorge Mier Hoffman (tedejo@simon-bolivar.org).

Leer el texto completo de Jorge Mier Hoffman

Escrito por valencia.com.ve
Viernes 17 de diciembre de 2004 a las 11:21 am ( )

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