Paul Gillman: cuando nace un hombre nace un sentimiento


Más de 15 años en radio y televisión, 15 discos, cerca de 150 conciertos en 2004 y 23 presentaciones en el Poliedro de Caracas, compartiendo tarima con agrupaciones como Iron Maiden y Metallica, confirman que Paul Gillman es parte de la historia musical de Venezuela. Hacer rock en Valencia, después de 27 años, no es tarea fácil.

Él no engaña a nadie, todos conocemos sus ideas políticas. Para la sesión de fotografías con Roberto Mata, se presenta vistiendo una camiseta roja con las siete estrellas blancas de la bandera venezolana. En la contestadora de su celular se puede escuchar: “el Rock Nacional al servicio de la Revolución Bolivariana”. No hay dudas. Sin embargo, detrás de este polémico personaje hay mucho más que lo obvio a primera vista.

“Me parece tan estúpido, que después de 27 años que llevo cantándole a la revolución, a la libertad, ahora venga alguien a decirme: “yo escuchaba tus canciones, yo te apoyaba y ahora te metes a chavista””, comenta Gillman. Para un grupo de sus seguidores esto es incompatible o incongruente con el “Rock Nacional” y representa un obstáculo insalvable. “Yo no entiendo a esa gente, porque si toda tu vida has escuchado mi música y has escuchado mis letras, tienes que entender lo que soy. No tienes que apoyarlo, pero entiéndelo. Yo no vendí mi lucha, “Resistencia” vendió su lucha, “Arkángel” vendió su lucha, “La misma gente” vendió su lucha. Yo soy fiel a mis ideas”, afirma sin vacilar.

A pesar de estas “diferencias” con parte de su público, Paul Gillman es optimista: “con esta revolución he tocado más que nunca, yo no conocía Calabozo, Apure… porque son sitios donde no se tocaba Rock. Hasta en Magdaleno he tocado. Me he ido a los pueblos más recónditos de este país”. Además, haciendo balance, se atreve a concluir: “he ganado gente en pueblitos, niños que no sabían de la existencia del rock. He ganado campesinos, obreros, gente del pueblo llano que jamás habían visto una guitarra eléctrica”.

Sin duda, Gillman está en un buen momento. Prueba de ello son la gran cantidad de presentaciones y algunas satisfacciones personales, entre ellas el hecho de que el ilustrador inglés, Derek Riggs (creador del mítico Eddy de Iron Maiden) se encargase de la portada de su disco Cauhtemoc (2003) o que su más reciente disco, “Despertando la historia” (homenaje al cantautor Alí Primera), sea de distribución gratuita. Se le ve tranquilo y con sus ideas claras, mientras hay quienes lo acusan de oportunista e incluso se escuchan voces que lo etiquetan de “nuevo rico” o de haberse “enchufado” en el gobierno.

Libertad, cuando nace un hombre nace un sentimiento, nace un motivo por el cual vivimos, pero el mismo hombre buscará la manera, buscará la forma, de quitarte tu libertad. Ésa fue la primera letra que escribí y en ella ya se habla de libertad”, comenta Gillman con la intención de demostrar que su conciencia social y sus ideas políticas siempre estuvieron en el mismo rumbo.

Ya en el disco de Arkángel, “Represión Latinoamericana” (1983), se hablaba de problemas sociales y políticos. En el año 1990, Gillman graba “F-27”, una canción basada en el llamado “Caracazo” del 27 de febrero de 1989, cuando la gente salió a la calle para protestar contra el entonces presidente Carlos Andrés Perez.

“Yo no estoy traicionando mis ideas, mi bandera roja que inicié en el año 80. Estoy muy feliz con lo que estoy haciendo, lo lamento mucho por aquellos que no lo entendieron o no lo respetaron”, comenta tajante.

El futuro de la “Capital del Rock”
Recuerda con cierta nostalgia cuando, en su adolescencia, preparaba junto a sus amigos un concierto homenaje al grupo norteamericano Kiss. “También fuimos pioneros en esto de los homenajes y tributos”, comenta con cierta ironía. En aquel entonces ya contaba con el apoyo de Ana María, su compañera de “toda la vida”. Después de casi tres décadas de triunfos y fracasos, Paul Gillman se encuentra en una etapa más madura, casado, con 2 hijos y con muchos planes. “Valencia es mi ciudad, la ciudad en la que tengo todo, he tocado muchos pueblos de este país… pero aquí tengo mi familia, mi gente”.

“Hay muchísimo talento en Valencia”, reconoce, lo que se ve difícil es el acceso a los instrumentos, a la tecnología. Eso es, según Gillman, lo que “conspira contra el Rock Nacional, los que “tienen” son los que pueden hacer rock”.

“Hay músicos que se han ganado sus instrumentos trabajando, con esfuerzo, pero hay otros que simplemente piden en navidad una guitarra o una batería y sus padres les compran los mejores equipos. Los grupos de “hijos de papá” no duran porque simplemente no tienen la esencia del rock verdadero, sirven solamente para complacer a un círculo de amigos, las novias y las drogas que esto pueda proveer en ciertos momentos de sus vidas. Es la aventura de montarse en una tarima, pero eso no dura. ¿De qué cantan estos niños ricos, si no tienen nada que decir? Sus historias cuentan que van a la playa con su novia, que van al cine, que se la quieren raspar”.

“Si te metes en tu conciencia colectiva, piensas en el bien común, hablas de una justicia social… entonces estás haciendo rock”, concluye el hombre que tiene la oportunidad única de llevar su mensaje por todo el país.

Creencias y convicciones
Sin pudor, Paul Gillmam rememora sus tiempos de estudiante en el Colegio Calasanz de Valencia. Asegura que siempre sintió rechazo hacia el sistema católico de “retiros espirituales” y “lavados de cerebro” que, a su entender, suelen practicarse en las escuelas católicas. A pesar de eso, confiesa que “en momentos clave es importante estar conectado con ese ser supremo”, pues para él “la religión es importante, pero no hasta el punto del fanatismo”.

La vida le ha enseñado a respetar todas las religiones: “Dios es uno solo, se puede llamar Mahoma, Buda o Jesucristo. La verdadera religión es la del amor. La religión que llame al odio, a guerra, a golpes de estado, no es religión. Cualquiera puede hablar en nombre de algún dios y pedir violencia o muerte, pero la religión no es eso”. Hace una pausa y nos invita a recordar su tema “Inquisición” en el que habla del tema.


Los libros de Julio Verne enriquecieron su juventud y despertaron muchas inquietudes. Las lecturas más apasionadas vinieron más tarde, cuando se le cruzó en el camino un libro de J. J. Benítez, su más conocida obra, Caballo de Troya. “Tuve la oportunidad de entrevistarlo cuando vino a Venezuela y hablamos del tema que más le apasiona a Benítez: los ovnis”. Gillman reconoce que cree en la existencia del fenómeno OVNI y, aunque no quiere dar muchos detalles, comenta que ha sido testigo de algún “avistamiento” en Valencia, “en la zona del Trigal, en las montañas”.

Actualmente, dirige un programa televisivo transmitido todos los viernes a las 10:30pm por Venezolana de Televisión. Kultura Rock, a lo largo de una hora y media recrea a través de recursos audiovisuales, la historia del género musical al que este artista ha dedicado su vida.

Además del canto y la locución, Paul Gillman ha trabajado en el difícil arte del doblaje, que le ha llevado a caracterizar al personaje Patricio de la hoy famosa serie animada “Bob Esponja” y “Batman del futuro”, por ejemplo.

En tiempos de conflicto, violencia y resentimientos, Paul Gillman propone diálogo. Vale la pena sentarse a intercambiar ideas con una de las pocas personas que puede darse el lujo de vivir del rock en este país.

Escrito por J. Valenzuela
Domingo 27 de Febrero de 2005 a las 9:28 pm ( 6,093 lecturas )

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