Sobre el Quijote


Acabo de releer el Quijote. Como casi todas las relecturas, ésta fue bastante arbitraria y negligente. Decidí saltar muchos de esos pasajes- que abundan sobre todo en la primera parte- en los que el Hidalgo se involucran en alguna situación confusa e hilarante.


Definitivamente, la permanencia en el tiempo del Quijote no se debe a estas escenas tragicómicas, que pueden hallarse, con ciertas variantes, desde el Decamerón hasta Chaplin; en todas ellas son abundantes las malandanzas en las que el héroe termina apaleado.

Eso haría del Quijote un libro más o, peor, lo haría un contemporáneo de los pícaros y no de los modernos, de los cuales se le atribuye la paternidad. Quiero decir, eso no es lo que hace pensar que el Quijote marque el inicio de la novela moderna o de la modernidad en la literatura. ¿Y qué entonces es lo que lo hace ser eso, ser el nacimiento de lo moderno? No lo sé; eso habría que preguntárselo a quien se atrevió a afirmarlo por primera vez.

Par mí hay cosas que lo hacen parecer un libro cercano, en el sentido de la visión de mundo a la que alude, o más bien a la visión de la literatura. Por ejemplo, el juego de la doble y la triple autoría, cuando Cervantes imputa a otros la invención de la fábula, adelantándose de tal suerte a la moda de los heterónimos y de los apócrifos; asimismo, la negativa o la reticencia de cerrar el ciclo del personaje, dejando en entredicho su muerte, ya comienzan a parecer un juego propio de la literatura contemporánea. Eso no lo hacía nadie, ni en su tiempo ni después.

Además, hay otras cosas: en buena parte del texto, se desarrolla una tesis que, ya en nuestro siglo, Greenberg ha sintetizado diciendo que la literatura y el arte en general, durante la modernidad, paradójicamente se caracterizaron por ser, las más de las veces, una crítica del arte precedente. Cervantes es uno de los primeros (aunque ya algo de esto hay en Chaucer y después en Montaigne) dentro de esta tendencia de convertir al texto en un vehículo para exponer ideas sobre la literatura. Esto ocurre cuando en el inicio de la obra se enjuicia la literatura contemporánea para la época.

Implícita en la idea anterior está también una de las primeras manifestaciones del realismo como postulado estético, cuando, al hablar del Tirant le Blanc, Cervantes dice: “es este el mejor libro del mundo; aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con otras cosas que los demás libros deste género carecen”. En lugar de decir que es el padre de la novela moderna yo diría que Cervantes es el padrino del realismo como movimiento o como escuela.

Rafael Victorino Muñoz
Valencia, 1972
Profesor de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Área de Estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo y de la Universidad Arturo Michelena. Narrador y ensayista, autor de Pre-textos (1996, relatos), Alba para dos ciegos y otras maniobras (1997, relatos), Notas y digresiones (2000, ensayos). Ganó el primer premio en el concurso de cuentos “Salvador Garmendia” y obtuvo mención en la Bienal “Simón Rodríguez”. Asimismo, fue seleccionado en el Certamen Mayor de las Letras y las Artes, convocado por el CONAC (2004).

Escrito por Rafael Victorino Muñoz
Domingo 18 de Septiembre de 2005 a las 1:45 pm ( 664 lecturas )

Enviar a un amigo Enviar a un amigo Imprimir esta noticia Imprimir esta noticia

Comentarios

No se aceptan más comentarios para esta noticia.


Cámara Venezolana de Comercio Electrónico Capítulo de Medios Interactivos Apple Computers Interactive Advertising Bureau Google Analytics



B612 Comunicación Digital valencia.com.ve - v3.0 - se publica bajo licencia Creative Commons.
© 2003-2008 Valencia - Venezuela.