Aquiles Báez: cuando el alma toca la guitarra
Aquiles Báez es, sin lugar a dudas, uno de los más importantes guitarristas venezolanos. A pesar de que tiene casi una década en el exterior, sorprende al conocerle su gran sentido de pertenencia a estas tierras, que le impulsa a regresar de visita al menos una vez al año. Oírlo tocar su guitarra –capaz de transformarse en arpa, cuatro o tambores cuando está en sus manos– es ciertamente una experiencia única.

Báez estuvo de visita en Valencia el pasado 31 de agosto, cuando ofreció un inolvidable concierto en el Ateneo. Lamentablemente el público no fue numeroso, y digo lamentablemente porque lo que este músico es capaz de transmitir con tan sólo un instrumento, es indescriptible. Sus receptores nunca podrán ser pasivos, él les pide que canten, que lleven las palmas, que participen y se le acerquen. Él tiene una sencilla explicación a lo que transmite: “yo amo la música”.
“Yo creo que uno es un vehículo de algo superior a uno, un vehículo de algo que puedes llamar como quieras, pero cuando uno está conectado con esa energía, con ese amor que hay que darle a las personas, tú sientes que la música es un acto de amor. Por eso yo creo que es importante que la música realmente auténtica”, asegura.
Inició sus estudios formales en el Conservatorio Simón Bolívar de Caracas, luego en el Berklee College of Music y en el New England Conservatory, ambos en Boston, Estados Unidos y actualmente reside y trabaja en Nueva York. Báez tiene en su haber seis discos como solista y una larga de serie de colaboraciones en discos y conciertos de músicos de la talla de Danilo Pérez, Paquito de Rivera, John Patitucci, Oscar Stagnaro, Dave Samuels, Ed Simon, Fareed Haque, Claudio Ragazzi, Romero Lubambo, Ensamble Gurrufío, entre otros.
No es fácil encasillar su música en un género determinado debido a la cantidad de fusiones que hace, siempre conservando una fuerte influencia del sonido tradicional de su país. Su guitarra se convierte en sus manos, con una facilidad impresionante, en otros instrumentos.
Tras los intentos fallidos de algunos, Aquiles decidió que él mismo denominaría su tendencia. “La gente que hacía música tradicional venezolana decía que yo era demasiado ácido, los que hacían jazz y otras tendencias más voladas decían que yo era demasiado folklórico, para los músicos populares era demasiado académico, y para los músicos académicos era demasiado popular”, recuerda el artista, concluyendo que a raíz de la polémica inútil y teniendo muy presente su “echadera de vaina muy venezolana” que demuestra tener, decidió autodenominarse como intérprete de folklore heavy.
Acerca de lo importante
La capacidad de “decir algo con la música” y de ser realmente auténtico son dos características que Aquiles Báez considera imprescindibles para cada músico.
Según él mismo explica, sus propuestas “a veces jalan hacia un lado más virtuoso y otras hacia uno más interior”. “Lo importante es decir algo con la música, no importa si son dos notas o son 20. Eso lo hemos olvidado”.
Sin embargo, la autenticidad parece ser lo más indispensable para este músico, que defiende que el artista debe ser sincero y fiel a su esencia. “Cuando yo hablo de que las propuestas tienen que ser autéticas y originales, no hablo de que la gente tenga que hacer folklore y tenga que tocar cuatro, arpa y maracas, yo lo que digo es que tienen que ser auténticos con lo que son ellos”, explica acertivo.
La música venezolana hoy: un cambio positivo
“Yo creo que hemos estado alienados por mucho tiempo”, opina el artista, agregando enseguida que actualmente “estamos en un momento muy interesante porque gracias a la política está despertando una identidad que estaba como dormida. Había una falta de credibilidad en el país y ahorita se está reincorporando esa credibilidad. Es un proceso muy largo y súper complejo, pero sencillamente hay un cambio para bien”.
Este músico cuenta con 40 años de los cuales 25 ha dedicado a su pasión y asevera que ahora es la “primera vez que siento que estoy sonando en la radio en general, no sólo en las emisoras o en los programas culturales”, celebrando el hecho de que exista “una ley que hace que mucha gente que no tenía acceso a escuchar lo que uno hace, lo escuche”.
“El problema de la música que mucha gente hace en Venezuela es que no es conocida (…) Tú no puedes pretender que sea conocida la música venezolana afuera cuando no es conocida adentro. Creo que tiene que generarse toda una inclusión”, manifiesta Báez.
Él destaca que “hay un movimiento interesante actualmente en el rock”, alegando que “hay otro sonido dentro del rock venezolano que no era lo que había anteriormente”. Distingue “una búsqueda de una originalidad” y cree “que hay que ir hacia eso”.
Báez valora el hecho de que las creaciones nacionales estén ahora más accesibles a una mayor cantidad de gente y en relación a esto recuerda con evidente emoción un concierto que ofreció a principios de este año en la Vela de Coro, de donde es originaria su familia y en donde paradójicamente nunca había ofrecido un concierto. “El 90% del público eran pescadores, artesanos, gente humilde y al final ellos se me acercaban y me daban las gracias”, recuerda, agregando enseguida: “yo no puedo concebir que la música hecha con amor pueda ser elitesca. Hay que llegarle a la gente”.

Este consagrado músico, que ha trabajado incluso componiendo para orquestas y para cine, sostiene positivo: “yo sí creo que hay gente nueva que está haciendo cosas” y hace evidente su fe en que la generación de relevo logre llevar su música a cada rincón del país y, con algo de suerte, a cada rincón del planeta.
Próximos proyectos
Pasados tres años desde el lanzamiento de su más reciente producción discográfica titulada Reflejando El Dorado, Aquiles Báez tiene un par de proyectos que pronto llegarán al público.
Destaca de ellos, el lanzamiento de un disco al lado del excelente tenor venezolano Aquiles Machado, que jocosamente han decido llamar A kilitos. Jocosamente porque “los dos somos gorditos”, cuenta Báez.
Asimismo, Latin World, su casa disquera, sacará próximamente un DVD en vivo de un concierto que ofreció el artista en Caracas, su ciudad natal.
Está también entre sus proyectos el lanzar una producción junto con una orquesta. Así que queda Aquiles “pa´ rato largo”, como probablemente diría él.










