Superar la depresión para poder vivir
La depresión suele ser una reacción común entre las personas que acaban de recibir un diagnóstico como portadoras del VIH. Quizás la forma más efectiva de entender lo que viven estas personas sea conocer el testimonio de una de ellas. José Antonio, un joven seropositivo, habla acerca de su experiencia.

“Tengo cuatro años diagnosticado como portador del VIH, cuando me lo dijeron solo pensaba en lo que perdería, como a mi pareja y mi trabajo. Pasé meses de mucha depresión y en ese estado emocional fueron muchas las cosas que se iban de mi vida; después de un proceso largo y muy doloroso me vi obligado a tomar una decisión, morir o vivir. Opte por vivir, pero tuve que aprender a hacerlo”.
José Antonio, es un joven que a sus 24 años, decidió, en conjunto que otros amigos, hacer una donación de sangre que se requería de urgencia para la operación de un anciano, feliz de su buena acción, se dirigió tres semanas más tarde al banco de sangre para retirar su certificado como donante de sangre, pero lo que no esperaba era que le negaran el mismo por ser portador del VIH. Para José Antonio fue una sorpresa el diagnóstico que recibió en conjunto al primer acto discriminatorio, a solo dos minutos de conocer su condición de salud, debido al abordaje despectivo sobre su vida privada por parte de la bionalista, quien le preguntaba constantemente si él mantenía vida homosexual, como dando por sentado que solo así era posible que él se hubiera infectado con el VIH.
Lo más preocupante del momento era la posibilidad de haber infectado a su pareja, con quien mantenía vida sexual activa: “solo pensaba en lo que perdería, entre ellas mi pareja y mi trabajo, algún día todos lo van a saber y no puedo resistir causar semejante dolor a mi seres queridos”, comenta José Antonio que solo eso pensó en los primeros momentos luego de ser diagnosticado, situación que produjo algunos síntomas claros de la depresión como por ejemplo pérdida del apetito, insomnio, alteraciones bruscas en el estado anímico, sentimientos de culpa, decaimiento y abandono de sí mismo, “ni me quería bañar ni afeitar, para qué si me sentía como si todo ya hubiera terminado”.
La depresión puede tener varias causas, como la muerte de un familiar, un divorcio, pérdida del empleo o el diagnóstico de ser PVVs (persona que vive con VIH/sida). Ésta es una condición propensa para cada ser humano cuando se afrontan situaciones difíciles. La misma puede ser variable según la entereza, el nivel de información y las vivencias propias. En tal sentido, toda persona necesita un tiempo variable para vivir estados depresivos y para salir de ellos; el problema se presenta cuando éstos se prolongan en el tiempo, afectado la calidad de vida de la persona deprimida.
Para las PVVs un estado depresivo profundo tiene implicaciones mayores que para el resto, pues éste influye negativamente en la capacidad de respuesta inmunológica disminuyéndola, exponiendo a las PVVs al desarrollo de enfermedades oportunistas. Muchas cosas contribuyen a los estado depresivos como el estigma, el rechazo y la discriminación por vivir con VIH, es por ello que para todas las PVVs es sumamente importante conocer y manejar toda la información sobre la nueva condición de salud, el buscar apoyo emocional y el saciar las ansiedades a través del conocimiento y una buena actitud, son las herramienta para contrarrestar la depresión, natural en la mayoría que afronta una enfermedad crónica o terminal.
Otra opción que normalmente se usa para contrarrestar la depresión es la medicación, sin embargo es importante recalcar que la misma debe hacerse bajo estricta vigilancia médica, y con las aclaratorias de parte de la PVVs sobre cuales medicamentos ARVs (antirretrovirales) está consumiendo, para evitar una interacción entre las drogas usadas para tratar la depresión y estos medicamentos.
“Al saber de mi condición busqué ayuda en una ONG. Recuerdo que entré con la muerte en los ojos y allí nací de nuevo, pues comprendí que mi vida continuaba, de no ser por este apoyo y el de otras personas que tienen el VIH, mi vida sería una mar de miserias emocionales” .
A pesar de haber perdido la pareja, de enfrentar una serie de rechazos en su trabajo y de vivir procesos duros, José Antonio considera que no solo ha logrado mantener una alta calidad de vida, sino que el VIH le ha hecho una persona más conciente, “sigo siendo una persona productiva, ejerzo mi profesión y si es cierto que hay cosas y personas que han cambiado, tengo lo que quiero y en cuanto al amor, me enamoré de nuevo y mi mayor sorpresa es que lo han entendido, no me han discriminado y no he infectado a nadie, pues aprendí cómo cuidarme y cómo cuidar a otros. Lo que más me ha ayudado ha sido ayudar a otros a enfrentar esta condición de salud” .
Es claro que para José Antonio el vivir de esta manera no fue posible de imaginar para él en el momento que fue diagnosticado, evidenciando que la depresión y la desinformación son la barreas invisibles que deben ser superadas cuando antes, con el objeto de mirar la situación desde una perspectiva más alta, pues para lograr resultados distintos hay que hacer cosas distintas.
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Luchemos por la vida
Esta información es parte de la que se aborda en el programa “Enlazando Mundos”, el primer espacio radial que proporciona herramientas para frenar la epidemia del VIH/Sida y que es transmitido por la emisora de la ciudad de Valencia RV-850 AM todos los domingos a partir de las 8:00 am, producido por un equipo de activistas pertenecientes a la Asociación Luchemos por la Vida, ALVI, organización no gubernamental sin fines de lucro que trabaja brindando apoyo a las PVVS y a sus familiares y amigos.










