Las dos caras de la Semana Santa
En Venezuela, las playas siguen convocando más personas que las iglesias. El Domingo de Ramos, los vía crusis, la vigilia pascual, las quemas de Judas y demás manifestaciones culturales y/o religiosas reúnen mucha menos gente de la que se confiesa creyente en un país en el que, como en muchos otros, la religión parece ser más una obligación social que una creencia de fondo.

A pesar de que la Semana Santa comienza oficialmente el Viernes de Concilio, que este año se celebró el 07 de abril, es quizás a partir del Miércoles Santo que ésta toma mayor fuerza. Durante los últimos días y al igual que cada año, nuestro país se ha caracterizado por dos elementos: los vacacionistas que aprovechan estos días para descansar de la rutina del trabajo, y las manifestaciones culturales y religiosas que tradicionalmente se realizan para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.
Aun aquellos que no tienen creencias cristianas, suelen aprovechar al asueto que sin falta conceden entes públicos y privados: Jueves y Viernes Santo. Para otros, las vacaciones comienzan antes y lograr tomarse la semana completa para viajar o descansar en sus hogares. Pero sea corto a no tanto el paréntesis, en un país como el nuestro, con un alto índice de creyentes en la Iglesia Católica, suele quedar espacio para la religión, mas no necesariamente para el recogimiento.
Beber un poco menos de alcohol que en otras festividades, o evitar comer carnes y remplazar el plato por un buen pescado, parecen ser medidas cómodas que usan buena parte de los venezolanos para que el sentimiento de culpa no los atormente demasiado cuando se asumen muy fuera de los pasos que la Iglesia y aquellos que la dirigen han dispuesto que deben seguirse durante esos días sagrados que deberían estar signados por el recogimiento, la reflexión y el ayuno.










