La fusión como protagonista del VI Festival Internacional de Jazz
Diferentes ritmos caribeños fueron presentados ayer en lo que fue el cuarto día de conciertos del Festival Internacional de Jazz de Nagunagua 2006, donde se demostró que ritmos completamente diferentes pueden ser fusionados porque “la música es una sola”.

Bajo el hermoso samán del jardín botánico de Nagunagua, las agrupaciones Primero mi tía, Andrés Briceño junto a Linda Briceño y el trío de tambores japoneses Caminaritaiko, amenizaron la noche e hicieron que el público se pusiera de pie para acompañar con las palmas sus interesantes propuestas musicales.
El Alcalde de Naguanagua, Julio Castillo, aseguró que el festival ha sido una iniciativa importante para promover la cultura dentro del municipio y manifestó que “aunque tiene solamente seis ediciones, creo que la calidad de los artistas que hemos presentado nos colocan en una situación bien importante en el calendario de festivales de toda Venezuela”.
Primero mi tía es una agrupación de Colombia y fueron quienes abrieron este cuarto día de presentaciones con una mezcla de música tradicional colombiana con sonoridades urbanas, que dan como resultado lo que ellos mismos denominan “música sabanera de acordeón” la cual, según explica Juan David Castaño, miembro de la banda, es un estilo diferente que, a diferencia del vallenato, no ha surgido comercialmente.

“El vallenato es solo un estilo de la música de acordeón; hay otros estilos un poco despreciados (…) y que siguen siendo muy campesinos. Esa es la música sabanera de acordeón. Es una música que viene de otra región, muy cercana, pero con otro estilo, que tienen un color distinto y no tienen nada que ver con el vallenato “llorón” como le dicen en Colombia”, manifestó Castaño.
La agrupación, que tiene ya dos años bajo el nombre de Primero mi tía, está conformada por Juan Manuel Toro, en el contrabajo, Jorge Sepúlveda en la batería, Alejandro Forero con la guitarra, Juan David Castaño encargado de la percusión y la marimba de chonta, Marco Fajardo con el clarinete y el saxo alto junto a Samir Aldana también con el clarinte y Javier Morales tras el acordeón y la guacharaca.
Estos jóvenes, dedicados a fusionar ritmos folclóricos colombianos con música moderna, estarán ofreciendo el próximo martes en el Tecnológico de Música de Valencia (TMV) una clínica sobre la música tradicional colombiana llevada al lenguaje moderno del jazz. “El taller es un acercamiento a la música tradicional colombiana a unos aires que nos inspiran y cómo la llevamos a esas otras métricas no convencionales” dentro de todo un proceso creativo, destacó Castaño.

Seguidamente, Andrés Briceño junto a Leopoldo Cio en el piano, el maestro Romer Padilla en el bajo, Javier Suarez en la percusión y Juan Ángel Esquivel con la guitarra, acompañaron los melodiosos acordes de la trompeta de Linda Briceño quien, con tan solo diecisiete años de edad ha aportado un toque armónico al lenguaje del jazz.
Luego de presentar un latin jazz bajo el sello Briceño, los músicos invitaron a subir a la tarima a los colombianos de Primero mi tía y juntos, lograron acoplarse brindando un excelente espectáculo, completamente improvisado, donde los aplausos y la emoción del público se hicieron notar supremamente.
Ya para cerrar, Eleazar Yanes con su trío de tambores japoneses Caminaritaiko, brindaron un show digno de ser presenciado, mezclando ritmos afrocaribeños con sonidos y letras orientales que producen una fusión bastante fuera de lo común.
Vestidos con kimonos y cintas sobre la frente, el grupo repiqueteó sus tambores junto al maestro Manuel Moreno, director del grupo de percusión Herencia de la Universidad Central de Venezuela.
“Tratamos de decirle al universo que la música es una sola”, afirmaron los músicos para dar cierre a una noche que puso en evidencia que la fusión de estilos y culturas sigue siendo posible, logrando enlazar fronteras bajo un idioma universal como lo es la música.
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