Luis Fernández le dijo a Valencia “No eres tú ¡soy yo!”
Exactamente el título de este artículo fue la esencia de la excelente comedia teatral presentada por el artista venezolano Luis Fernández la noche de este jueves 05 de octubre en el Teatro Dr. Alfredo Celis Pérez de la ciudad de Valencia.

Bajo la producción de Mimí Lazo y escrita por el mismo Fernández, la obra titulada “No eres tú ¡soy yo!”, además de mostrarnos un toque de irreverencia y calidad actoral, permitió que los presentes –en especial los hombres– se divirtieran a carcajadas y conocieran un poco más acerca de las necesidades de la mujer, el no aceptarse como es, la infidelidad, el matrimonio, el divorcio, los mitos sobre el amor eterno, la clave de la felicidad, el despecho, la insistencia de la mujer en la escasez de hombres, el por qué ellas “no la dan” sin estar enamoradas y el que ellos nunca esperan enamorarse “para pedirla”.
Entre otras cosas, la obra está basada en las más de quinientas mujeres extraordinarias entrevistadas por el actor en su programa radial Sexo Sentido, que le ha permitido conocer y medir las necesidades de las venezolanas, sus angustias, miedos, preferencias, sexualidad y más.
Durante casi hora y media que duró la presentación, no hubo quien no mostrara siquiera una sonrisa ante todas las ocurrencias del actor durante la noche. Frases como: “papi, yo lo único que te voy a pedir es que tú me hagas feliz, nada más” o “yo sólo quiero un hombre que me sea sincero” es allí cuando él responde: “luego de que secarte el pelo te lleve 45 minutos, el maquillaje una hora, te pones unos lentes de contacto azules que se te ven súper naturales, tres horas decolorándote para volverte rubia, 650 cc de silicona, una faja para lograr una cintura de como cuando tenías 15 años, un vestido de Versace que te quita diez años y has fingido la mayoría de tus orgasmos, cómo entonces tú te preguntas, ¿por qué será que los hombres no pueden ser sinceros conmigo?”
Sus gestos hablaron por sí solos, y en ocasiones parte del público participó con sus comentarios. Justamente al hablar de la infidelidad, Fernández señalaba a uno de los presentes mostrando cómo se aferraba a su mujer pensando quizás en que ella no es “una de esas” a las cuales él se refería. Y es que en definitiva no se puede negar que su monólogo revive lo que a diario ocurre en muchos hogares venezolanos.

La sorpresa de la noche fue dada por la cantante venezolana Mirtha Pérez, quien justamente al momento de hablarse de despecho, apareció a mitad de la obra para interpretar de manera magistral un bolero titulado “La nave del olvido”, que le permitió a los presentes relajar un tanto sus mandíbulas.
El equipo de valencia.com.ve tuvo la oportunidad de entrevistar a Luis Fernández tras bastidores, y luego de preguntarle su experiencia con los valencianos, nos dijo que “ver esta sala llena es siempre extraordinario y el público de Valencia es uno de los públicos que uno más quiere conquistar porque es uno de los más difíciles de Venezuela; sentir el calor de gente y el feed back siempre es importante”. Con respecto a las críticas asegura que no las oye: “yo no oigo críticas porque soy de los que hago, no tengo tiempo para sentarme a hablar de lo que los demás hacen, eso se lo dejo a los que no tienen nada que hacer”.
En relación al título de la obra aseguró que “No eres tú, ¡soy yo!” simboliza el final de una relación, “es lo más cercano a la sinceridad que puede llegar un hombre de decirte que ya no te quiere, por ejemplo; pero además, “No eres tú, ¡soy yo!” significa que no es el otro, eres tú el que tienes el problema, la gente tiende a culpar a los demás de las tragedias afectivas, de los desaciertos afectivos cuando en realidad es uno, no es el otro el que tiene la responsabilidad, es decir que “No eres tú, ¡soy yo!” es una gran verdad”.

Esta función fue la única a presentarse en nuestra ciudad, luego de haber ofrecido dos temporadas exitosas en Caracas. Finalmente Fernández, tras haber logrado un lleno total en el anfiteatro, valoró plenamente a la mujer, se despidió de los valencianos agradeciendo su caluroso recibimiento, y observó como todo el público de pié, lo aplaudía sin parar, muchos inclusive todavía sin poder aguantar la risa.










